miércoles, 20 de junio de 2012

KKK

Un día lleno de pura mierda y para variar no puedo dormir, me levanto para abrir un poco mi ventana y que entre algo de aire nuevo a la pieza. Afuera llueve, pero hace calor, me caería bien un cigarro ahora, tomo mis llaves y busco mi chaqueta negra para salir por ahí.
Las gotas cayeron en mi cabeza casi sin hacerse notar, no se le podía llamar lluvia a esto, llovizna como más, y me carga, porque la lluvia si te demuestra que esta ahí, te refresca, te enfría, pero no se esconde, en cambio la llovizna no la sientes y a los minutos ya estas completamente empapado y húmedo.

Rondé por calles sin dirección alguna, solo quería subir por Valpo y mirar las luces de la ciudad desde arriba, quedarme en un lugar tranquilo sin que me molesten y por fin disfrutar la placentera compañía del silencio.

"Odio a los hipócritas, porque yo también soy hipócrita".
Pero que gran frase de Ignacio, creo que me identifica bastante.

Estaba realmente mojado, y no me importaba, cuando creí alejarme bastante me senté bajo el árbol de una escondida plaza que encontré por ahí, saqué mi mp3 y acomodé los audífonos en mis orejas.


"... She went away for the holidays, said she's going to L.A.
but she never got there, she never got there, she never got there, they say ..."

Buena canción, ideal para la vista y para lo que sentía. Lástima que tenga que vivir esto, lástima que aún deba aprender tantas cosas y el camino sea tan largo, pero por algo está, por algo debe completarse. El ave debe caerse antes de aprender a volar, sino nadie apreciaría la magnificiencia de este acto.

lunes, 18 de junio de 2012

Lluvia en la despedida.


 Cuando subí todos callaban, papá encendió el motor e instantes después el auto comenzó a moverse. Llovía pero no hacia frío, me gustan los días así, me gusta viajar así, mirar hacia el horizonte por los vidrios empañados y contemplar los pequeños charcos de agua que poco a poco se agrandan en medio de los campos de arándonos. Mamá se maquillaba fingiendo tranquilidad, mientras que mi hermana, a mi lado, se limitaba a mirar hacia algún lugar por su ventana. Había un bolso entre los dos, recordé que ahí eché mi mp3 con carga para el viaje, así que pronto me puse a desenrollar los audífonos. Escuché dos canciones y lo apagué, nadie se hablaba y me sentí obligado a poner un tema de conversación. Normalmente prefiero que sean ellos los que hablen y yo solo limitarme a escuchar mi música y mirar para afuera, pero sencilla mente no soporto verlos a todos callados y sumidos en sus propios pensamientos, me da la impresión que algo esta mal, que las cosas no son normales siendo que lo que pasó tampoco fue tan grave. Fue raro, eso sí, inesperado tal vez, pero no hay razón para que ellos actúan de esa forma.

Llegamos a la carretera, y a excepción del paisaje, nada cambió, dije algo un par de veces como "Oh que fuerte se ha puesto a llover" o "He notado que el caminó para el campo ha empeorado bastante" pero solo se limitaron a contestar con un "ah" o "cierto".  Me puse los audífonos de nuevo, miré a mi hermana y ella también me miró aunque sólo fue un instante. Me dí cuenta que tenía el rimel corrido y me dió mas pena aún verla así. Metí mi mano por debajo del bolso que nos separaba y apreté con fuerzas la suya, pasaron dos minutos y acaricié suavemente su estomago. Me habría gustado decirle que quería seguir siendo parte de su vida, y sobre todo, que quería ser parte de la vida de él.

Llegamos al aeropuerto, me miró, me abrazó y me susurró "Tú seras el padrino enano, lo quieras o no tú seras el padrino". Le cayeron dos lágrimas más por la mejilla, pero ahora, esta vez, estoy seguro que fueron de alegría.

sábado, 2 de junio de 2012

No saco nada con pensar en eso, vivimos con la eterna certeza de la incertidumbre, y será así hasta cumplir en su totalidad esta etapa del firmamento. Venera las dos partes, es la unión sagrada.