Te vi, contrastándose el momento perfectamente con una de
las melodías más tenues de Roy Orbison, tu perfecta simetría deslumbraba de
manera exacta cada parte de mí, mientras tus labios sonreían cerca de los míos
y tus ojos brillaban como dos astros que colisionan en una nebulosa innata,
modesta y placentera para quienes la contemplan.

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